Hoy es mi cumpleaños. Quien me conoce lo suficiente, sabe que tanto valoro este día; combinación de alegría, orgullo y sueños. Es un día cualquiera, dirían algunos. En esencia, están en los correcto. Es uno de los 365 días del año. Es el resultado de un convenio para ordenar fechas. Es un día más, un día en el que unos duermen, otros sonríen, algunos otros lloran, mueren, cogen, asesinan, ganan la lotería, se enamoran.

Sin embargo, para mí es diferente. Es tan diferente y especial como para unos lo es la Nochebuena, el Año Nuevo y el Día de la Independencia de México. Reconozco que la diferencia consiste en lo que he construido alrededor del mismo. Generalmente, las fechas especiales y celebraciones conmemoran el significado histórico, presente o futuro de las acciones y formas de vivir de las personas.

Hoy cumplo 23 años. Tengo el privilegio de haber vivido al límite. En la medida de lo posible, he logrado conseguir lo que he deseado, y por lo mismo, doy gracias a la vida. Todavía recuerdo algunos de los múltiples cumpleaños que he celebrado; cuando reflexiono, reiteradamente, llego a la conclusión de que crecer se reduce a aprender. Siempre he sido de los que disfrutan de organizar fiestas privadas, y es que valoro sobremanera compartir mi tiempo con la gente que aprecio y quiero. Hoy más.

Tras los años de una persona, se esconden infinidad de historias. Cada historia, por pequeña que sea, se escribe en el mapa que nos traza. Somos lo que hemos hecho. Tras de mi están las huellas de mis éxitos y fracasos.

Hoy más que nunca diré lo que siento y haré lo que que pienso. Comeré como el que no ha probado bocado desde hace días. Escucharé y contemplaré la música. Besaré y abrazaré a todo aquel que haya animado mi vida. Abriré regalos cual niño de 5 años. Limpiaré y ordenaré mi biblioteca. Hojearé los libros de Popper. Toceré y me emborracharé. Porque hoy es el día, el que yo quise que fuese especial.

Como dice Ismael Serrano,

La vida a veces te invita una ronda, te guiña los ojos con fe de una tregua. Quizás dure solo un segundo este sueño, pero sin duda habrá merecido la pena.

Hoy le sonrío a la vida. Le doy gracias por los múltiples regalos y castigos que me ha ofrecido. Hoy brindo por los sueños.

Publicado en Filosofía el 21/06/2008. 1 Comentario.

Los especialistas suelen dividir la vida humana en etapas de desarrollo. Infancia, niñez, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad. En cada una de estas etapas, el desarrollo cognoscitivo implica procesamiento de información. Los bebes nacen y aprenden, de forma natural, aspectos relevantes de su entorno; identifican conceptos ensayando y comprobando las acciones de sus semejantes. En promedio, a los cuatro años se les ofrece una vaga introducción a la lingüística y a las matemáticas. Posteriormente, cursan estudios medios y superiores; relacionan ideas, generan opiniones, emiten juicios, fortifican su conocimiento. Y así es como aparece el dilema. ¿Como procesar eficazmente, partiendo de recursos limitados, el abundante y copioso conjunto de datos con el que interactuamos cotidianamente?

La capacidad retentiva del cerebro humano, salvo en casos especiales, no va más allá de ofrecernos acceso a la información con la que estamos relacionados constantemente; los temas con los cuáles no estamos familiarizados, o aquellos que han sido parte insignificante de nuestra vida, terminan sepultados en el olvido. Es cierto, con esfuerzo, recónditos pasajes pueden llegar a la luz. El inconveniente esta en no tener la información disponible instantáneamente. Nuestro cerebro tiene límites, no somos máquinas de almacenamiento, somos artífices del procesamiento.

Los sistemas de información administrados por máquinas aparecen para solventar este tipo de problemas. Y es que sin ellos, el trabajo que tendríamos que realizar sería desgastador y , en cierta medida, superfluo. La revolución de Internet, con una inmensa estructura de redes interconectadas, ha contribuido enormemente al fácil acceso de la información. Hoy en día, la tarea de buscar alguna solución o punto de partida de un problema se puede reducir a realizar una consulta a través de un motor de búsqueda. El tiempo que pocos años atrás investigadores tenían que invertir en analizar grandes volúmenes de datos, ahora pueden utilizarlo en el perfeccionamiento de técnicas o la especialización. Ganamos tiempo al automatizar tareas irrelevantes. La gente tiene necesidades y quiere respuestas. Nada es más valioso que el tiempo de una persona.

Empresas lideres en el mercado de Internet se han enrolado en la tarea de gestionar la información que nos circunda. Queda claro en la misión de una de ellas:

Our mission is to organize the world’s information and make it universally accesible and useful.

El futuro de una sociedad recae entonces en su habilidad para poder distribuir y organizar la información. Como tal, toda persona debería tener libre y rápido acceso a la información de dominio público. Recordemos, pues, que nuestro talento no es almacenar, sino abstraer.

Publicado en Lingüística, Tecnología el 14/06/2008. Sin comentarios.

Facesaerch es un buscador de rostros que, dado cierto criterio de búsqueda, hace una petición a Google Image Search, obtiene las imágenes que satisfacen dicho criterio y las presenta con Protoflow. Facesaerch es un buen ejemplo de lo que se puede hacer con Google AJAX Search API. Por poner un ejemplo, supongamos que un usuario desea ver todas las imágenes registradas por Google que contienen el rostro de Paul Erdős; para obtener las URLs de las imágenes hacemos una petición a la URL base del servicio de Image Search,

http://ajax.googleapis.com/ajax/services/search/images?v=1.0&q=paul+erdos&imgtype=face

siendo los parámetros, v la versión del protocolo, q la consulta y, sumamente importante, imgtype=face la restricción que selecciona solo las imágenes de rostros. El formato de la respuesta es JSON.

Así, en lugar de ver los resultados en la clásica interfaz de Google, presentamos los datos a nuestro antojo.

Aprovecho la agradable interfaz de Facesaerch para mostrar como lucen aquellos que tanto han hecho por nuestro mundo:

  1. Albert Einstein
  2. Erwin Schrödinger
  3. David Hilbert
  4. Winston Churchill
  5. Jesús
  6. Immanuel Kant
  7. Platón
  8. Sigmund Freud
  9. Charles Darwin
  10. James Clerk Maxwell
Publicado en Google el 08/06/2008. Sin comentarios.

Einstein dedicó los últimos años de su vida a la búsqueda de una teoría unificada de la física. Después de un rotundo fracaso, el pobre tuvo que mendigar para conseguir trabajo:

Publicado en Ocio el 08/06/2008. Sin comentarios.

Los resultados de búsqueda de Google ahora pueden ser navegables mediante keyboard shortcuts. Por el momento esta funcionalidad es experimental y para utilizarla es necesario “Unirse al experimento”. Después de habilitar la funcionalidad, aparecerá un cuadro en la columna derecha con la lista de los shortcuts disponibles.

Publicado en Google el 07/06/2008. Sin comentarios.

Resulta interesante como un concepto puede tomar varias formas. ¿Qué es la incertidumbre? La falta de certidumbre o certeza. ¿A que hace referencia la certidumbre o la certeza? Al conocimiento seguro y claro de algo. Al menos esa es la definición que presentan los que sostienen nuestra lengua. La incertidumbre es una realidad. El día a día de nuestra existencia.

Esta en la física, en el comportamiento mecánocuántico de los electrones y fotones. Citando a Richard P. Feynman:

…los procedimientos experimentales no pueden ser tan precisos como se quiera. Éste es el principio de incertidumbre de Heisenberg, que expresado en términos de nuestro experimento (el experimento de los dos agujeros) dice lo siguiente (él lo formuló de otra manera, pero ambas son equivalentes y es posible pasar de una formulación a otra): «Es imposible construir un aparato que pueda determinar el agujero por el que pasa un electrón sin al mismo tiempo perturbar el electrón lo suficiente para destruir el patrón de interferencia».”

En el arte, expresado por la música. Ismael Serrano escribe en una estrofa de la canción Principio de Incertumbre:

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea asi.
Quizas banderas blancas
tu habitación alumbre
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren”.

Y más importante aún, en la naturaleza de los eventos sociales. Magistralmente, en la dedicatoria del libro Un matemático invierte en bolsa, John Allen Paulos nos recuerda las enseñanzas de su padre:

«La incertidumbre», solía decir, «es la única certeza que podemos tener, y la única seguridad posible se consigue sabiendo vivir con la inseguridad»”

¿Qué sucede cuando se derrumba nuestro preciado mundo de certezas?

Publicado en Filosofía el 01/06/2008. Sin comentarios.